Con la mayor parte de los gimnasios cerrados o limitados en su actividad, la población mundial lleva casi un año buscando la fórmula para mantener los niveles de actividad física y motivación necesarios para ejercitarse. Ya sea mediante aplicaciones propulsadas por inteligencia artificial, entrenamientos personales por videoconferencia o clases colectivas en streaming, los usuarios se han visto forzados a adaptarse a las reglas del fitness digital.

Fijándonos en lo ocurrido a lo largo de los últimos meses, podemos preguntarnos: ¿Cuál es el grado de satisfacción de los usuarios respecto de estas nuevas herramientas? ¿Cuál es la tendencia en los distintos mercados mundiales?

Vamos a fijarnos primero en los Estados Unidos. Un estudio reciente de The New Consumer, con un total de 3.500 encuestados, revela que el 76% de los norteamericanos entrenaron en casa durante la pandemia. El 66% de ellos prefieren este modelo. Entre los millennials, la cifra es todavía mayor: el 81% de los encuestados prefieren el entrenamiento online. TD Ameritrade asegura que el 59% no planean volver al gimnasio después de la pandemia. 

Si nos referimos a Europa la cosa cambia. Urban Sports Club aporta datos elocuentes, obtenidos del análisis de sus más de 11.000 instalaciones asociadas y sus más de 20.000 clases online durante 2020. Cuando es posible asistir al gimnasio, la gran mayoría de los europeos lo prefieren. Hasta un 90% de usuarios eligieron entrenar en el club o estudio frente a tan solo el 10% que lo hicieron online, como muestra la gráfica:

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También en China, la cuarta potencia mundial del fitness, que se encuentra actualmente a la cabeza de la recuperación, la asistencia a los gimnasios ha superado en un 30% los niveles anteriores a la pandemia.

A la luz de los datos anteriores podemos afirmar que el comportamiento de los grandes mercados del fitness es complejo, y presenta divergencias muy significativas. Frente al 59% de los norteamericanos que se muestran reticentes a regresar a los gimnasios en el futuro, un 90% de los europeos están deseosos de hacerlo, y China presenta un nivel masivo de recuperación de la asistencia. 

Por otra parte, ¿qué revelan las cifras sobre la adherencia de la población a la actividad física, mientras los gimnasios permanecen cerrados?

El estudio Obesidad, confinamiento y Covid-19, realizado por la Sociedad Española de Obesidad, afirma que el 44% de los españoles engordó durante los meses del confinamiento entre 1 y 3 kilos, como consecuencia del estilo de vida sedentario.

En Inglaterra, la encuesta Active Lives survey, realizada por Sport England, descubrió que 14 millones de adultos realizaron menos de 30 minutos de actividad física semanal durante el confinamiento, y el número de personas clasificadas como inactivas (aquellas que realizan menos de media hora de actividad a la semana) aumentó de 3,4 millones a 13,8 millones en comparación con el mismo periodo de 2019. 

¿Puede el fitness online revertir por sí solo estos números preocupantes, prescindiendo de los gimnasios? 

A pesar de contar con más 375.000 apps de fitness disponibles en el mundo y un crecimiento del fitness digital 10 veces más rápido que el tradicional, no parece que la tendencia del entrenamiento en casa sea un impulso suficiente para motivar a la población a adoptar hábitos de vida más saludables. Los datos ponen en entredicho su capacidad de aumentar por sí solas los niveles de actividad física. Las cifras de usuarios aumentan, pero son menos activos. 

Un estudio de la Universidad Estatal de Iowa muestra que los socios de gimnasios se mantienen 14 veces más activos que los que no lo son. Muchas otras publicaciones muestran esta correlación: la ciencia corrobora que entrenar en compañía genera un compromiso mayor con la regularidad y la consecución de objetivos que hacerlo en soledad, y que obtenemos más diversión y satisfacción cuando nos ejercitamos en grupo. Cuando estamos rodeados de comportamientos saludables, somos más propensos a seguirlos.

Reflexionando a partir de todos estos datos, ¿cómo podemos imaginar que será el mercado del fitness después de la pandemia? 

Parece evidente que las herramientas del fitness digital son útiles para atraer a nuevos usuarios y fomentar la actividad física, incluso con el objetivo de conseguir una mayor asistencia a los gimnasios. Un estudio de Alliance Leisure afirma que el 96% de los usuarios que han probado clases online ofrecidas por los gimnasios durante el confinamiento, se muestran favorables a utilizar estas instalaciones cuando reabran. Transmitir acertadamente la experiencia del club a los hogares permite fidelizar a sectores de la población que de otro modo nunca hubieran visitado un gimnasio. También los canales digitales de streaming y los contenidos a la carta atraen a nuevos usuarios y perpetúan a los existentes, reforzando el vínculo con la marca y ofreciendo un puente hacia la experiencia presencial. 

La opulenta experiencia digital de las grandes plataformas como LesMills, Peloton o Apple es difícilmente igualable por los gimnasios independientes, que cuentan con medios mucho más discretos. Pero también cuentan con una ventaja de cara a la recuperación: la posibilidad de ofertar paquetes que combinen lo digital y lo presencial, para alcanzar una experiencia integral que contenga lo mejor de los dos mundos. 

Los consumidores apuestan por la variedad. Prefieren combinar contenidos digitales de alta calidad con una atractiva oferta asistencial. El futuro de los gimnasios pasa por encontrar una fórmula que integre los beneficios de la experiencia presencial con la comodidad del entrenamiento remoto.

Miguel Rodrigo

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