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Desde que en los 80 se realizaron los primeros estudios que relacionaban el wellness corporativo con la productividad, multitud de empresas y organizaciones han ido tomando consciencia paulatinamente de los beneficios de los programas de salud corporativos, implementándolos cada vez más en sus organizaciones.

Veamos algunos datos que constatan lo dicho anteriormente: Según el Global Wellness Institute,  el wellness corporativo goza de una excelente salud, con cifras de negocio en torno a los 46.000 millones de dólares anuales en todo el mundo y un ritmo de crecimiento consolidado y exponencial. A nivel nacional,  estudios recientes afirman que el 78% de las empresas consultadas cuentan con algún programa de Wellness corporativo aunque otros estudios solo le otorgan el 44%.

A nivel nacional,  estudios recientes afirman que el 78% de las empresas consultadas cuentan con algún programa de Wellness corporativo aunque otros estudios solo le otorgan el 44%.

Con o sin datos, más o menos fiables; creo que a nadie se le escapa el auge de esta tendencia -más allá de una moda efímera- que da respuesta a los nuevos hábitos de salud adquiridos, en línea con los nuevos paradigmas en el entorno laboral: humanización, flexibilidad y producción.  

Si a eso le sumamos que a la empresa le resulta realmente rentable dados los numerosos beneficios que obtiene, resulta una gran oportunidad con un largo camino por delante.

¿Cómo aprovechan ésta oportunidad los clubes de fitness?

Siguiendo con más datos, parece que la inmensa mayoría (90%) de los Gyms prevén apostar por programas corporativos, aunque solo suponga un mínimo porcentaje (5%) de la facturación por cuotas. Nada despreciable en la carrera por ganar clientes pero tampoco nada excepcional.

Personalmente creo que ante esta nueva realidad de mercado debemos pararnos a reflexionar y llamar las cosas por su nombre: Una cosa son los programas de wellness corporativo y otra muy distinta, una tipología de cuota dirigida a empresas.

El wellness corporativo incorpora los programas de salud “in house” como condición imprescindible para alcanzar los beneficios propios de un programa corporativo.

Una iniciativa muy distinta,  conceptualmente hablando; es que la empresa asuma el pago de la cuota de Gym a los empleados , algo sin duda loable pero que termina incurriendo en un agravio comparativo, ya que sólo se benefician la minoría, los que ya iban habitualmente a un Gym.

Desengañémonos: Los clubes podrán vender más cuotas pero no conseguirán que más personas se inicien en un gimnasio, y las empresas pensaran que con esa iniciativa cumplen el expediente, pero no conseguirán ningún beneficio corporativo.

Ciertamente, en casos de empresas pequeñas que no pueden adecuar un espacio deportivo para llevar a cabo programas de wellness en su propia sede, optan con criterio a los centros deportivos cercanos para dar cabida a esa nueva tendencia. Es aquí donde los clubes pueden actuar de forma más proactiva, pensando más allá de la cuota de empresa: Diseñando programas cerrados para empleados teniendo en cuenta los objetivos reales de la empresa. Es decir, albergar en los clubes los programas de wellness de las empresas. Y como no hay dos sin tres, nos posicionamos firmemente ante la amenaza de las plataformas de intermediación.

Ello requiere una nueva forma de pensar y la creación de un sencillo proceso que articule esta iniciativa, diferente a los procesos de bienvenida al cliente habitual.

En cuanto a las actividades, ¿Por qué no hacer clases dirigidas exclusivas para grupos cerrados de empresas? ¿Podemos alquilar espacios por horas implementando alguna actividad? ¿Y si programamos jornadas de valoración física periódicas para los empleados de una empresa? ¿Les organizamos un torneo de pádel, y entre empresas? ¿ Un programa teórico-práctico de espada? ¿Alguna salida outdoor en grupo?

Creo que los clubes de fitness han asumido un importante papel en el fomento de la Actividad Física, y hoy tienen una responsabilidad añadida dando forma a esta nueva tendencia en sus propios centros.

Hablando de oportunidad, algunos muestran mucha osadía: Se han alcanzado acuerdos para “reemplazar las sillas de oficina de toda una sala de reuniones por cintas de correr (…) transformando el espacio de una oficina en un lugar donde los trabajadores podrán asistir a reuniones mientras caminan o trotan en las cintas de correr de última generación”, cito textualmente…

Sin duda eso ha sido un trasvase de oportunidades: del wellness corporativo al crecimiento de ventas, a cualquier precio.

Creo que no todo vale, tampoco en el mundo de los negocios. Y mucho menos apelando a la salud de las personas.

Asumamos la misma responsabilidad que están dispuestas a asumir las empresas implementando programas de salud y demos ejemplo. Y no solo ejemplo; démosles las facilidades para que así sea. Porque al final, somos nosotros los que sabemos de este tema, verdad?

Luego nos quejaremos de intrusismo…

Redefining the Role of Business in Society

Mireia Hernández

Experta en la gestión de los clubes de fitness. Coach Empresarial. 27 años en el sector, 20 en cargos directivos.

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