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Siempre que comencemos una actividad deportiva tendremos que ver el punto de dónde partimos. En las actividades de montaña, sobre todo en las especialidades de mayor rendimiento utilizaremos diferentes cuestionarios y tests que nos faciliten el trabajo de planificación del entrenamiento. En muchos casos no sólo lo facilitará, sino que lo determinará.

Como primera medida será preguntarle por su historial médico. El test  PAR-Q, se lleva utilizando mucho tiempo, y en el podemos valorar el estado del sujeto de forma genérica.

A partir de aquí le derivaremos a un especialista, o pasaremos a otros test, dándonos una primera información a nivel articular, musculo-tendinoso, cardiovascular y respiratorio.

Una vez elaborado este test básico, recurriremos a una analítica, para valorar marcadores como la GOT, GPT, CPK, el colesterol total, el HDL y el LDL, el hematocrito, la hemoglobina, y la salud general, como las plaquetas y los glóbulos blancos, como barrera defensiva.

Le pediremos la tensión arterial, si tiene alguna patología o enfermedad de algún tipo.

Sabemos su historial médico.

A continuación veremos qué nivel de actividad física realiza. El historial deportivo nos da una valoración de si es sedentario, activo, y el nivel de éste,  hasta incluso deportista amateur o profesional.  Éste lo determina los años qué ha estado entrenando, el número de días por semana, la intensidad y las actividades realizadas.

Pasado el historial médico y deportivo, se concretarán los objetivos, se cuantificarán y se dará un tiempo para su consecución.

Veremos qué disponibilidad tiene a la semana, al día, y qué elementos tenemos para entrenar: campo, montaña, gimnasio, material personal…

Para conseguir los objetivos tendremos que medir el punto de inicio, a varios niveles:

  • Movilidad-flexibilidad: Test de dorsiflexión del tobillo (Balsalobre), test de Thomas (flexores de la cadera), tets de Nathan (extensores de rodilla), tets de isquiotibiales, piramidal, rotadores de los hombros.
  • Fuerza: Mediante una Galga podremos medir la fuerza máxima isométrica en diferentes zonas. Un encoder nos dará la fuerza máxima dinámica, y expresiones de ésta, donde podremos obtener también los watios, obteniendo los datos de potencia.

El test de salto, CMJ, SJ O DJ (Balsalobre), es un buen predictor de la fuerza máxima de los miembros inferiores. En el primero se valorarán la capacidad de acumulación de energía elástica (CMJ), al producirse una fase de elongación, seguida de una concéntrica súbita, de acortamiento. Este se puede hacer mediante tiempo, valorando el máximo número de repeticiones, aportando datos sobre la resistencia a la fuerza dinámica. El SJ busca la máxima fuerza dinámica sin utilizar acumulación de energía elástica. Y el DJ, enfatiza aún más en esa capacidad reactiva de elongación previa al acortamiento, pero con caída previa, siendo ésta más intensa.

A nivel de CORE, los test de planchas pronas y laterales, nos ofrece el resultado de la capacidad del sujeto de estabilización de este grupo de músculos. En la plancha prona valores por encima de 30 segundos, manteniendo una buena alineación y control postural son buenos indicativos de la salud de la zona central del cuerpo.

Con respecto a los miembros superiores una buena valoración incluirá gestos de tracción, como de empuje, principales acciones.

  • En estado de salud cardiovascular y respiratoria complementarán la valoración del sujeto. Una prueba de esfuerzo, unida a una prueba de campo, para determinar qué grado de correlación guardan entre ambas, nos va a dar mucha información de cómo se comporta a nivel ventilatorio, cardíaco y muscular.

Toda prueba que hagamos, deberá ser lo más específica posible para el deporte que va a desempeñar. Igual que un corredor de montaña no hará la prueba en un ergómetro de bici, o un nadador no se beneficiará de hacerlo en tapíz rodante, tampoco será conveniente proponer a un usuario sedentario a hacer la prueba corriendo.

A nivel de pruebas de esfuerzo, existen muchos protocolos, en función de lo que queramos obtener. Los umbrales ventilatorios, con el análisis de gases a través de la máscara, el lactato pinchando para extraer sangre (test en escalón, con permanencia en cada estadío un tiempo para que se estabilice el lactato en sangre). Test en rampa (subida progresiva y casi constante de la carga), trail test, en el que subimos la pendiente simultáneamente a la velocidad.

En definitiva, tendremos que personalizarla valoración para adecuarnos a nuestro deportista de montaña, ya sea senderista, corredor de montaña, ciclista de diferentes modalidades de montaña,  esquiador o multiactividad. Os esperamos para cualquier reto que os propongáis.

Álvaro García

Licenciado en Ciencias de la Activ. Fisica y del Deporte (UEM). Nº colegiado: 52580. Especialista postgrado Entrenamiento Personal (INEF-MADRID). Director Deportivo Empresa Deportes Aventura ALDRUN S.L.

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