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El término “ballet” viene del francés antiguo y significa “bailar,” y sus raíces se remontan al siglo XVII. El ballet clásico se diferencia del resto de las danzas por el uso de dos elementos: 1.- la colocación de los pies en punta o “en pointe;” y 2.- la rotación externa de las caderas y extremidades inferiores.

Este ultimo movimiento externo de la cadera continúa a lo largo de cada una de las articulaciones de las extremidades inferiores, para que los pies lleguen a formar una apertura de 180 grados ente sí. Los bailarines de élite poseen un rango considerable de rotación externa, así como de flexión y abducción de la cadera.

El entrenamiento del ballet clásico comienza con ejercicios específicos “de barra.” Tales ejercicios sirven para fortalecer los pies, los músculos del giro externo, y el torso. Los ejercicios progresan e instruyen sobre el movimiento simétrico o centrado que es primordial para realizar los saltos, movimientos, posiciones de balanceo, y giros.

Una bailarina joven necesita cinco años para estar preparada para iniciar las clases “en punta.” Lo hace cuando tiene fuerza suficiente para ejecutar cambios de posición estables lejos de la barra. Esta posición requiere gran fuerza en pies y tobillos así como en el torso y los músculos rotadores de la cadera implicados en el giro externo. La amplitud del giro externo puede ser incrementado mediante una mayor flexión a nivel de la cadera y exagerando la lordosis de la región lumbar mientras se rotan las rodillas hacia fuera.

Ahora bien, ¿no seria interesante si los estéticos y exigentes ejercicios del ballet clásico pudiesen ser realizados dentro de un gimnasio, como una bonita e interesante actividad mas? La respuesta es un rotundo SI.

De hecho, lo que en la actualidad se conoce como Ballet Fitness o Ballet Fit corresponde a una novedosa serie de entrenamientos de ballet clásico realizados en los confines de un gimnasio. El Ballet Fit consiste en estiramientos de flexibilidad y elasticidad, así como de trabajo físico sobre el core abdominal, tren inferior, y trabajo cardiopulmonar. En esencia, estos serian los elementos fisiológicos y biomecánicos fundamentales que configuran esta nueva modalidad de entrenamiento. Su practica, para obtener resultados óptimos, se debería llevar al cabo entre tres y cuatro veces por semana.

El Ballet Fit no solo tiene beneficios físicos ya que participan simultáneamente el cuerpo y la mente. El entrenamiento no solo es variado y divertido sino que  ayuda a optimizar la memoria, mejorar el estado de ánimo y, debido a su componente cardiovascular, produce una liberación de beta-endorfinas con su resultante efecto relajante.

Además, el Ballet Fit ayuda al deportista a actuar e interactuar con distintos compañeros de entrenamiento, a la vez mejora su estado de soltura y relajación, sus funciones motoras, su agilidad, su coordinación, y su equilibrio. También ayuda a tonificar y fortalecer el cuerpo en general (sobre todo los músculos del core abdominal y tren inferior), a la vez que optimiza la elasticidad y la postura, y disminuye el riesgo de padecer lesiones musculares y tendinosas.

Una típica sesión de Ballet Fit se suele dividir en tres fases distintas y bien definidas. Cada una de las fases suele durar aproximadamente veinte minutos.

La primera fase comienza con un calentamiento metódico y progresivo para mejorar el rendimiento durante las siguientes dos fases y evitar lesiones. En esta fase se realizan estiramientos suaves como el clásico de tendón de la corva, interior del muslo, apertura de cadera sentado, estiramientos de pie para las piernas, y la tan importante rotación externa de las caderas y extremidades inferiores

La segunda fase comienza con el uso de la barra desarrollándose ejercicios y movimientos básicos de ballet como los plies (flexiones de rodilla), battements tendus (extensión de pierna y empeines), grands battements (elevación de pierna sin mover la cadera), y developpés (flexión y estiramiento de la pierna en el aire). La barra es imprescindible para mejorar la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio. El objetivo de la segunda fase consiste en fortalecer los cuádriceps, aductores, isquiotibiales, glúteos, y gemelos.

La tercera fase consiste en desarrollar un trabajo especifico sobre el centro del cuerpo o core abdominal. Para tal fin se realizan combinaciones de ejercicios ejecutados en la barra de manera fluida y con movimientos constantes de brazos y cuerpo. Debido a las exigencias de las distintas posiciones y los movimientos del tren superior se fortalecen tanto los brazos, como la espalda y el core abdominal. Cabe mencionar que este último componente – o sea el core abdominal – es de gran importancia ya que siempre se encuentra activo como centro de transmisión de fuerzas así como para el control del centro de gravedad, y los sofisticados y estéticos movimientos del ballet clásico.

Apúntense, estoy seguro que les gustara.

Guillermo Laich

Director médico Centro Médico de las Rozas. Especialista en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética (MIR). Profesor de Patología Medica y Quirúrgica.

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