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Lo que no se mide, no se sabe si se mejora. Esta afirmación puede ser un poco extrema, pero no está muy lejos de la realidad.

Existen los entrenamientos basados sólo en las sensaciones del deportista, como las escalas de percepción subjetiva del esfuerzo. También estás los entrenamientos que se centran en la carga externa, donde se cuantifican los ritmos, la velocidad de ascenso vertical, la potencia, el desnivel acumulado, el tiempo o la distancia recorrida. Por último, están los que se guían por la carga interna, o lo que ocurre fisiológicamente en el interior del deportista, los ajustes a los que se está enfrentando nuestro organismo ante esas cargas externas. Mediante los Trimps, ECOs, Epoc, la variabilidad de la frecuencia cardiaca, los TSS, el IF, la medición del lactato o del VO2.

Como entrenador, preparador físico y corredor de montaña, al igual que algunos de mis compañeros, vemos la importancia de tener en cuenta las tres formas de medición.

No somos robots y nos vemos influenciados por múltiples factores.

En la montaña, cuando programo un entrenamiento, sé que no es lo mismo hacerlo bajo condiciones meteorológicas estables y amables, que enfrentarte a viento, frío o calor extremo o precipitaciones.

A esto hay que añadir la carga mental que tenga el deportista, por relaciones laborales, familia, compromisos… Une la calidad y cantidad de horas de descanso y sueño y el estrés propio del entrenamiento.

Para poder registrar lo que nos interesa, debemos de tener en cuenta algunos criterios. Lo primero, antes de decidirnos por un instrumento de recogida de datos u otro, necesitamos ver que cumpla estos tres criterios.

  1. Fiabilidad/Reproducibilidad
  2. Validez
  3. Sensibilidad
  • Que sea fiable significa que mida siempre igual ante una misma respuesta, y de esta forma, que se pueda reproducir con el mismo resultado, siempre que se mantengan las mismas condiciones de medida.
  • Que sea válido se refiere a que mida exactamente lo que queremos que mida.
  • Que sea sensible, atiende a que debe ser capaz de recoger cambios relativamente pequeños, para así poder ver la diferencia con otras medidas previas.

Una vez salvado este detalle, y el incondicional precio de compra del producto, vemos herramientas y test para medir datos muy útiles como entrenador.

Para medir la fuerza máxima isométrica, o cantidad de fuerza que es capaz de ejercer una persona, sin que exista desplazamiento externo de la carga, pero sin interno (miofibrillas…) tenemos las siguientes herramientas.

El gold standard lo encontramos en las máquinas isocinéticas, de referencia para el resto de los aparatos de medición. Precio elevado apto para centros deportivos que manejen a muchos deportistas o de alto nivel. Otros aparatos son las galgas isométricas, que a un precio muy inferior, nos da muy buenos resultados.

Las básculas analógicas también nos podrán servir, con un precio muy inferior, pero que no nos dan información constante del valor, teniendo que grabar la carga máxima registrada, con el inconveniente también, de tener que volcar los datos manualmente a nuestro ordenador.

Existen en el mercado otros aparatos de medición por contacto en la superficie a medir, donde el evaluador tendrá que resistir la carga provocada por el sujeto.

La máxima fuerza dinámica, RM, o porcentaje de ésta, podemos recurrir a los clásicos protocolos de medición, sin necesitar softwares ni otras herramientas que la valoración con cargas incrementales hasta el fallo. Otra forma de  registrarlo, con la ayuda de la tecnología, es mediante los transductores lineales de velocidad y encoders. Estos aparatos, a través de la relación carga-velocidad de desplazamiento de ésta, determina la fuerza aplicada y la RM y porcentajes de ésta. A mayores cargas, menores velocidades de desplazamiento y viceversa. Otras formas de medición son los sensores de luz o células optoeléctricas, los acelerómetros, de menor precisión, así como el registro más manual que es mediante la grabación a cámara lenta de un Smartphone.

Tanto la fuerza máxima isométrica como la dinámica están asociadas no sólo al rendimiento en deportes de resistencia en la montaña, además tiene una alta correlación con la tasa de lesión. De esta forma será buen predictor del nivel de condición física del deportista y nos valdrá para programar los entrenamientos de nuestros corredores, ciclistas, montañeros, escaladores y, en general, los deportes de montaña.

El manejo de datos cuantificables, además de los subjetivos explicados al principio de este artículo, nos aporta mucha información del rendimiento de nuestros deportistas.

Planifica tu temporada con tiempo para llegar a los objetivos planteados, sin tener que saltar esas fases que nos hacen llegar con una progresión asumible.

Entrenamiento, montaña, aire libre, rendimiento y diversión.

Álvaro García

Licenciado en Ciencias de la Activ. Fisica y del Deporte (UEM). Nº colegiado: 52580. Especialista postgrado Entrenamiento Personal (INEF-MADRID). Director Deportivo Empresa Deportes Aventura ALDRUN S.L.

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