El programa educativo ayuda a pacientes con patologías cardíacas a cambiar su estilo de vida. Metropolitan Iradier colabora en el programa con su equipo de entrenadores, nutricionistas y fisioterapeutas

Sufrir un infarto de miocardio o una cirugía de bypass coronario supone un antes y un después en la vida de los pacientes que lo sufren. Se trata de patologías muy serias que requieren de un cambio de estilo de vida y hábitos. Para dotar de herramientas a aquellos pacientes que se han visto afectados, Metropolitan y el Centro de Rehabilitación Cardíaca CREC (centro asociado a la Clínica Corachan), han creado un programa educativo de 3 meses con profesionales del mundo de la medicina, el deporte, la nutrición, la psicología y la fisioterapia.

Desde hace un año, Metropolitan Iradier y el Centro de Rehabilitación Cardíaca CREC (centro asociado a la Clínica Corachan) de Barcelona están colaborando en un programa educativo para pacientes con enfermedades cardíacas. Se trata de un servicio pionero de rehabilitación cardíaca en España. En colaboración con el Doctor Larrousse -responsable del CREC-, y su equipo, Metropolitan ha preparado un programa que ayuda a disminuir el riesgo de volver a sufrir la misma patología y reduce considerablemente la mortalidad, mejorando de forma muy significativa la calidad de vida.

En el programa de rehabilitación cardíaca el paciente cuenta con sesiones de entrenamiento aeróbico en cinta o bicicleta, varias veces por semana, con monitorización electrocardiográfica controlada por un médico. Además, durante los 3 meses cuenta con un entrenador personal con quien trabaja distintos tipos de ejercicios de tonificación muscular, así como un fisioterapeuta para tratar posibles lesiones musculares, corrección postural, contracturas o incluso las tiranteces de las cicatrices. Todo ello supervisado por un cardiólogo que evalúa el rendimiento deportivo del paciente y sus mejoras a través de pruebas de esfuerzo con consumo de oxígeno.

Participan en el programa también nutricionistas que contribuyen a la educación alimentaria del paciente con una dieta adaptada a sus objetivos y necesidades, así como psicólogos, que ayudan en el proceso de cambio de vida y prioridades del paciente, dotándoles de estrategias para superar miedos y barreras.

Durante todo el proceso, el paciente controla en una agenda de salud su evolución, anotando de forma diaria su peso, alimentación, actividad física, detallando el tiempo, distancia, frecuencia cardíaca y sensaciones. Así pues, al finalizar la rehabilitación, el paciente cuenta con un detallado informe de su estado de salud y evolución en cada una de las áreas trabajadas, con pautas y recomendaciones para el futuro. Es posible ampliar la duración del programa si se valora que alguno de los objetivos no se ha logrado.

Desde una aproximación integral, el programa de rehabilitación cardíaca contribuye a mejorar la calidad de vida de los pacientes, ayudándoles a modificar los hábitos que contribuyeron a desarrollar la enfermedad y eliminando cualquier miedo o inseguridad consecuencia de esta.

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