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El estrés tiene una repercusión importante en el funcionamiento del organismo, ya hemos visto en los artículos anteriores los distintos desajustes derivados de una situación estresante durante un largo periodo, bien por problemas socio-emocionales o por algún agente interno.

En este artículo quiero hacer hincapié en qué sucede con la insulina, pues muchos de los grandes problemas metabólicos que se describen actualmente provienen de un desajuste en su función, y el origen puede estar en algún estresor que haya dado lugar a este mal funcionamiento.

Una situación estresante de larga duración acaba provocando una menor producción de insulina, si bien en una primera instancia se produce una mayor producción de esta hormona.

Ya hemos visto en el artículo dedicado al desajuste del sistema nervioso autónomo debido al estrés, cómo en estas situaciones el organismo produce cortisol e inflamación para combatir la situación. Cuando esto sucede se altera el funcionamiento de la insulina. Si es puntual, recuperaremos el estado inicial, ahora bien, cuando esto es mantenido por mucho tiempo conlleva unos problemas.

¿Qué sucede con la insulina?

La insulina es la hormona encargada de facilitar la entrada de la glucosa en la célula de cualquier tejido, bien pues, en un estado de inflamación la insulina no encaja bien con su receptor celular (resistencia a la insulina) y eso provoca que no pueda entrar la glucosa en la célula del tejido correspondiente. Si no puede entrar la glucosa en el tejido, es evidente que habrá una menor producción de energía, e irá provocando una alteración en su funcionamiento.

Ante esta situación, el organismo se defiende y la primera reacción es el efecto llamado hiperinsulinemia compensatoria, es decir, como la insulina falla, producimos más para que ésta pueda acometer con su función.

Más adelante hablaré de los efectos de esta hiperinsulinemia compensatoria, pero antes quiero centrarme en qué sucede con la glucosa que no puede entrar en los tejidos. En el primer artículo dedicado al estrés decíamos que una de las consecuencias era el aumento de la grasa visceral con el consiguiente aumento del perímetro de la cintura y peso.

El porqué de este aumento de grasa es que esta glucosa que no entra en los tejidos va a nutrir las células de grasa, que crecerán de tamaño y número (hipertrofia e hiperplasia).

PROPIEDADES DE LAS CÉLULAS DE GRASA:

  1. Lipolisis, capacidad de liberar ácidos grasos para que sean usados.
  2. Lipogénesis, capacidad para producir nuevas células de grasa.
  3. Produce adipoquinas y adiponectinas que si están en equilibrio regulan las células de grasa.

En un contexto de insulinoresistencia, hemos comentado que las células de grasa aumentan su tamaño, cuando esto sucede se desequilibran los tres factores citados anteriormente. Es sobretodo importante el aumento de producción de adipoquinas facilitando efectos trombóticos, disfunción del metabolismo de la glucosa y grasas, y por último reclutando sustancias inflamatorias.

En resumen, un aumento de tamaño de las células de grasa generará más inflamación y menor eficiencia de la insulina, y esto genera más hiperinsulinemia compensatoria.

EFECTOS DE LA RESISTENCIA A LA INSULINA – HIPERINSULINEMIA COMPENSATORIA:

Hasta el momento hemos visto como la captación de la glucosa por parte de la célula depende de que no haya un proceso estresante (socioemocional o interno) y del tamaño de las células de grasa. Sí, las personas con un exceso de grasa corporal están ante un proceso de estresante/inflamatorio.

Por otro lado hemos comentado que la reacción del organismo a esta menor entrada de glucosa en los tejidos es generar más insulina para compensar esta pérdida de eficiencia en su función.

Este efecto tiene un pero, y es que la hiperinsulinemia compensatoria es un potenciador de la vía inflamatoria, y dificulta el final del proceso de reparación. Por tanto, esta reacción defensiva acaba metiéndonos en un bucle generando más cortisol y hormonas de estrés.

¿Potenciador de la vía inflamatoria?

Cuando se produce un efecto inflamatorio, previamente, las células cercanas al lugar donde se producirá la inflamación ven desestructurada su membrana para liberar los distintos ácidos grasos, unos facilitarán la inflamación y otros facilitarán la reparación del tejido y el cese de la inflamación y limpieza de la zona. La hiperinsulinemia estimula, sin daño celular previo, la liberación de estos ácidos grasos que facilitan la inflamación, por eso decimos que potencia la vía inflamatoria. A esto debemos añadir que la membrana celular queda afectada y la entrada de nutrientes cada vez es más costosa, siendo cada vez más ineficiente la célula.

Efectos del desajuste del funcionamiento de la glucosa:

Los efectos más reseñables de la alteración de la vía de la glucosa son: Sobrepeso – obesidad, diabetes, problemas cardiovasculares, problemas articulares, alteraciones tiroideas y en las hormonas sexuales, alteración de la función inmunológica.

Finalmente y para concluir esta trilogía de artículos, apuntar que cuando se manifiestan estos efectos hace ya mucho tiempo, años quizás, que estamos arrastrando un proceso estresante en nuestro organismo, bien de carácter externo o interno.

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