Si no nos estamos cayendo de vez en cuando, es señal de que no estamos corriendo suficientes riesgos. Si has tenido caídas en los últimos años o estás inmerso en una en estos momentos…, ¡Felicidades! es señal de que estás vivo y cabe la posibilidad de que algo de lo que a continuación compartiremos, aportará en cada una de esas caídas.

Si estás atravesando por un mal momento sigue caminando…, lo malo es el momento, no tú.

Esta frase es la que me ha inspirado a compartir contigo estas palabras que vienen a confirmar que los problemas nunca se acaban… pero las soluciones tampoco.

En esos momentos de caída, debemos fijar nuestros ojos hacia adelante en lo que podemos hacer, no hacia atrás en lo que no podemos cambiar. Recordemos que nadie encuentra su camino sin haberse perdido varias veces y que todo es muy difícil antes de ser fácil.

No sé tú, pero yo en los últimos años he vivido y pasado por decenas, incluso centenares de momentos en los que todo se apaga, donde la ilusión brilla por su ausencia y las dudas y los miedos son más grandes que las ganas de seguir adelante. Justo porque conozco que esos momentos han existido, existen y van a seguir existiendo, entiendo que tener presente lo expuesto en este artículo es una especie de póliza de crédito para cuando lleguen esas situaciones a las que podemos llamar “facturas a pagar”, las paguemos con gusto, teniendo saldo suficiente que hemos ido acumulando anteriormente, para no quedarnos en números rojos, en nuestra cuenta corriente emocional.

En esas noches oscuras debemos recordar algunas reflexiones que nos hagan separarnos de la aparente situación, esa que parece muy real, pero que siempre, siempre, siempre, termina pasando.

¿O quizás alguna vez te has quedado anclado en una de esas aparentes malas situaciones?

Si algo he confirmado en estos años, es que todo pasa, todo cambia y nada es para siempre.

Se trata de Aceptar, en esos momentos de confusión y desilusión, mantener la calma y aceptar lo antes posible lo que estamos viviendo, porque cuanto más nos resistimos a la situación, más tiempo se mantiene en el tiempo.

Como dijo el gran actor Michael, J. Fox: Hasta que no aceptamos las cosas, éstas no dejan de molestarnos, así que mejor llegar a ese punto lo antes posible”.

Esa aceptación es más fácil cuando integramos firmemente en nosotros la creencia de que estamos en el lugar correcto, en el momento correcto y por las razones correctas, y sentimos que todo es parte de un plan perfecto. Independientemente de que por momentos no conozcamos o entendamos todo el guion.

Se trata de Adaptarnos, no desde la resignación, la rabia o el pesimismo, sino desde la tranquilidad, la confianza y el optimismo, teniendo presente que al final todo saldrá bien y que si aún no sale es porque todavía no es el final. Cuando somos capaces de sentir esa confianza interna de que todo irá bien aún en esos momentos en los que no lo aparenta, la solución está más cerca y el sufrimiento mientras llega es mucho menor.

Cuando todo va bien y estamos en la zona de confort, crecemos poco, aprendemos lo justo y evolucionamos mínimamente, pero en estas situaciones aparentemente menos positivas florecen en nosotros todas nuestras cualidades internas, que en momentos más cómodos no utilizamos y desconocemos de nosotros mismos, nos hacemos más pacientes, más tolerantes, más flexibles, sacamos nuestra mejor versión como seres humanos y como gestores.

Se trata de no juzgar negativamente, que no dejemos que un mal momento nos haga sentir como si tuviéramos una mala vida, recordemos que el momento es el que es y resistirse es una locura, pero que es transitorio y que con el tiempo ese momento traerá un aprendizaje y nos habrá hecho más fuertes y más sabios.

Recordemos que si la montaña que subimos parece cada vez más imponente es que la cima está cada vez más cerca, así que cuando una caída te haga replantearte el abandonar, recuerda porque empezaste y vuelve a intentarlo una vez más, ten presente que los ganadores nunca abandonan y los que abandonan nunca ganan.

Felicidades por cada caída vívida y por las que están por llegar, porque cada caída te acerca más a la meta y seguir cuando crees que no puedes más, es lo que te hará diferente a los demás.

Estés viviendo lo que estés viviendo ¡Tú puedes!…., sólo quería recordártelo.

Alonso Pulido

Speaker Internacional miembro de la Red Mundial de Conferecistas. Creador y Director de Ahumor – Formando Maestros y Empresarios con Corazón. Autor del libro «Amor y Humor en la Educación».

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